Noticia: Núria Martorell
Medio: El Periódico
Fotos: Julio Carbó
Hace exactamente 30 años, Joan Manuel Serrat aportó a la festividad de Sant Jordi un tercer símbolo: la cançó. Así titulé la previa de su doble concierto en el Palau Sant Jordi, un texto que hoy recuperamos con la certeza de que la memoria también se cuida, como las canciones que la sostienen.
“Banda sonora d’un temps, d’un país”. Así bautizó Serrat aquel concierto y también el doble álbum que presentó: una declaración de intenciones que sigue resonando con la misma vigencia. Más que un repertorio, un mapa emocional compartido.
El 23 de abril de 1996, el Palau Sant Jordi acogió uno de esos momentos que quedan inscritos en la historia. Ante cerca de 16.000 personas, Serrat convirtió la noche de Sant Jordi en un gran homenaje a la Nova Cançó y a toda una generación que encontró en esas canciones una forma de explicarse el mundo.
El concierto, concebido como un recorrido continuo y sin apenas pausas, reunió una treintena larga de temas que dialogaban entre sí como piezas de una misma memoria. En el escenario, Serrat revisitó obras de autores fundamentales como Raimon, Lluís Llach, Maria del Mar Bonet o Guillem d’Efak, entre otros, en un gesto de reconocimiento y complicidad que ponía en valor el legado colectivo por encima de cualquier protagonismo individual.
Más que un ejercicio de nostalgia, fue un acto de transmisión. Cada tema funcionaba como un hilo que conectaba épocas, vivencias y luchas compartidas. Fue un éxito rotundo y no solo por la respuesta del público, sino por su capacidad de consolidar ese repertorio como patrimonio emocional y cultural.

Jo vaig estar al Palau Sant Jordi el 23 d’abril 1996.
Va ser com sempre un gran recital del que feia Joan Manuel Serrat.
Gracias querido Joan Manuel por tantos años acompañándome con tu música, tu poesia y tu compromiso ético y social.
Te escuché por primera vez con solo 13 años y desde entonces comenzaste a formar parte de mi vida como alguien muy querido, íntimo y familiar que le ponía palabras y melodías a lo que sentía y pensaba.
Crecí con tus canciones que marcaron mi historia y a través tuyo recorri los caminos de Machado y de Hernandez, me acerqué a Rafael Alberti, Leon Felipe, Benedetti, Galeano.
Después de más de medio siglo con tu compañia y de tantos encuentros en tus visitas a Bs As, (en el Opera, el Gran Rex, el Luna Park, la Plaza de los 2 Congresos, la cancha de Boca, el Teatro Colon etc etc) fue imprescindible mi presencia en tu última cita colectiva de despedida en el Movistar Arena, noche mágica e inolvidable que movilizo en mi corazon retazos de recuerdos, vivencias, emociones, sentimientos, nostalgias y complicidades y donde no estuvieron ausentes algunas lagrimitas.
Nunca podría decirte adiós ya que llevo tus canciones prendidas a mi alma, atraviesan mi historia, son parte de lo que soy, me constituyen.
Te considero un COMPATRIOTA y un CONTEMPORANEO porque, como decía Eduardo Galeano, no tienen fronteras los mapas del alma y del tiempo.
Gracias por tanto Juan Manuel!!!
Gracias por este vínculo entrañable de amistad con todos aquellos que te queremos.
En estos tiempos de falta de referencias, necesitamos más que nunca que tu arte y tu palabra nos sigan acompañando «a pie de calle, a pie de vida».
Desde Buenos Aires te deseo una hermosa y larga vida rodeado de tus afectos y que la vida te devuelva con creces todo lo que nos entregaste.!!!
Nora
(Buenos Aires – ARGENTINA)