Reportajes

Joan Manuel Serrat: "No temo a la independencia. Cataluña será lo que la historia la lleve a ser"

Fecha 26.12.2017

Un día, en una rueda de prensa cualquiera, a Serrat se le ocurrió cuestionar el referéndum del 1 de octubre y una gran tormenta mediática le devolvió a las portadas. Él, que cantó en catalán cuando no se podía, nos habla aquí de política, de amor, de enfermedad y de música. Una demostración de ‘seny’ con la voz de ‘mediterráneo’.

 

“Pareces un cura”, le ha dicho esta mañana su mujer. Porque como casi siempre, él aparece vestido de negro. Llega sonriente, irónico, socarrón, seductor. A punto de cumplir unos magníficos 74 años, Joan Manuel Serrat nos cita en el mirador del restaurante La Venta, allí arriba, en el Tibidabo, con Barcelona a nuestros pies en un luminoso día de noviembre. Es un mito, una leyenda, pero tan cercana, tan de todos, que acabamos tuteándole. Habrá tiempo para hablar de política, del procés y de música pero Gemma Nierga, que le conoce bien desde hace muchos años, quiere empezar hablando de amor.

Joan Manuel Serrat: En 40 años no he hecho nunca una entrevista con mi mujer; solo a las que ella me somete al llegar a casa, cuando me dice: “Ahora tú y yo vamos a hablar…”.

Gemma Nierga: ¿Por qué no haces entrevistas públicas con tu mujer?

J.M.S.: Porque hay una parte del mundo que uno tiene que preservar, y es muy difícil preservarlo parcialmente. A mis amigos que se dedican al periodismo jamás se les ocurre pedírmelo.

G.N.: Tienes 3 hijos. ¿Qué relación tienes con ellos?

J.M.S.: Muy buena, con los hijos y con los nietos. He tenido mucha suerte en la vida con la gente que me ha tocado: un padre y una madre envidiables, y también unos hijos estupendos que además gozan de buena salud, lo que ayuda a que la vida sea más plácida. Porque si hay algo en alguno de ellos que no funciona bien, tu vida tampoco funciona.

G.N.: Y no te olvides de tu mujer… Una de las mujeres más guapas y elegantes que conozco.

J.M.S.: Ella va por delante, es como Eddy Merckx [ciclista belga], siempre por delante. Es alguien imprescindible para mi vida y la del resto de mi familia, de su familia, que también es la mía, y que es sumamente importante porque incluso tiene tiempo para sus amigos.

G.N.: ¿Hace cuánto tiempo que la conociste?

J.M.S.: Eso me da vergüenza, porque tal y como están las cosas podríamos recibir hasta una denuncia. 

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