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Juan Lauro
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MEMORIA DE LA FRONTERA...Atahualpa yupanqui, en cádiz

Vie May 11, 2007 12:55 pm

MEMORIA DE LA FRONTERA

Atahualpa yupanqui, en cádiz


JUAN JOSÉ TÉLLEZ/

AUTOR. Luis García Gil.
http://www.lavozdigital.es/cadiz/prensa ... L-P1_1.jpg


Quiero creer que el ya casi centenario Atahualpa Yupanqui (1908-1992) estuvo en Cádiz. Ricardo Pachón tiene su voz impresionada en una vieja bobina durante su actuación en el Teatro Álvarez Quintero de Sevilla, de cuando su legendaria gira española de 1968. Quizá se dejara caer entonces por este pago, tal vez camino de Málaga, donde oyese a un joven limpiabotas tararear Los ejes de mi carreta y, al preguntarle don Ata donde había escuchado esa canción, «el chico alzó los ojos y respondió que su padre la cantaba en casa y que era una canción malagueña».

Lo cuenta Luis García Gil en el libro Yupanqui, coplas del payador perseguido, que acaba de editar RamaLama Music, con un estupendo CD en el que, a pesar del homenaje en vivo que le tributó durante su presentación Carmen Jara, uno puede echar de menos ese célebre título suyo y de Romildo Risso, sino también El Poeta y Las preguntitas sobre Dios o, paradójicamente, la que de título al volumen. Se trata, sin embargo, de una grabación soberbia, desde impecables instrumentales de su vieja guitarra -Malambo-, a cumbres creativas como El arriero, Camino del indio, Piedra y camino, La añera, A qué le llaman distancia, Tú que puedes, Vuélvete o Le tengo rabia al silencio, hasta un total de 20 obras maestras. Si Yupanqui no llegó a estar en Cádiz ya lo está, de la mano amena de este joven poeta que, por supuesto evoca las versiones respectivas de nuestros dos chanos sobre otras dos composiciones de aúpa, El arriero -en la voz de Lobato¯y Los ejes -en el piano de Domínguez--. García Gil, que presentó el miércoles La pared íntima, su primer libro de poemas, reincide en la pesquisa musical que va a proseguir con Jacques Brel pero que ya iniciara con Serrat, canción a canción.

Resulta curioso pero mucho antes de que Alberto Cortez y Jorge Cafrune nos lo trajeran al Falla o a las noches añejas del Cortijo de los Rosales, fue precisamente Joan Manuel Serrat quien rindió homenaje a Yupanqui durante un recital ofrecido a lunes 13 de abril de 1970 en el Teatro Andalucía, ya desaparecido. Lo he leído en la plaza virtual de Internet: «Tras un descanso, Serrat sin ningún acompañamiento orquestal empezó la segunda parte del recital. Ni siquiera le acompañaba Miralles. Solo con su guitarra interpretó la Milonga del solitario de don Atahualpa Yupanqui».

«En una de sus primeras giras por Argentina, Serrat dio una serie de recitales en el Teatro Ópera de la capital argentina. En uno de ellos, interpretó un fragmento de las Coplas del payador perseguido del gran Atahualpa Yupanqui, por el que Joan Manuel Serrat ha confesado su devoción repetidamente. Quizás la anécdota más comentada de su intervención fue el hecho de que cuando Serrat cantaba ese tema, un espectador le gritó: «¿Cantá lo tuyo, Juan Manuel!», a lo que él respondió: «Esto también es mío, señor».

De hecho, al día siguiente de la muerte de Don Atahualpa Yupanqui, ocurrida el 23 de Mayo de 1992, Joan Manuel Serrat tuvo un emocionado recuerdo para su amigo y maestro. En el curso de un recital, interpretó su Canción de los horneros, de letra y música de Don Ata. Las palabras elegidas por Serrat para homenajear a Atahulpa fueron las siguientes: «Ayer murió Yupanqui... Y yo me subo por vez primera a un escenario después de conocer la noticia de la muerte del maestro... Hoy la canción popular está llorando en todo el mundo por uno de sus mejores portavoces y para mí uno de los mejores maestros. Probablemente, como él decía, si como dicen algunos, hay un cielo pa'l buen caballo, por ahí anda mi flete, galopando, galopando...».

Por el espléndido libro de Luis García Gil podemos oírle galopar todavía: su infancia payadora, la mordaza del peronismo, su compromiso comunista, su París donde conociera a Edith Piaf y también, cómo no, sus claroscuros fieramente humanos, como el propio biógrafo apunta en su epílogo: «Yupanqui creó un estilo de tocar y cantar. Supo trasladar a los escenarios de todo el mundo el canto del campesino anónimo de la pampa. Esa fue una de sus mejores virtudes que nunca perdió la perspectiva del pueblo al que encarnaba y representaba. Por supuesto que no pueden obviarse contradicciones, salidas de tono, la agria respuesta de su carácter en determinados contextos. Pero por encima de cualquier lance o apunte más o menos maldiciente, está su poesía meditativa que no abandonó nunca la sencillez, la nitidez de lo que se expresa y dice a través de un verso detenido en la corriente diáfana del paisaje. El pájaro, el viento, el río, un niño que está dormido y al que le arrulla el canto de una nana, una piedra en el sendero, todo puede convertirse en materia poética a través de Yupanqui. La copla -siempre lo tuvo clarísimo- se constituye desde la emoción y no desde la complejidad o desde la metáfora». Quizá por ello, en este trabajo de investigación y divulgación, el joven poeta gaditano ha puesto tanta materia sensible como células grises.
"En esta vida lo importante no es lo que te ocurre sino cómo lo afrontas" JMS

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