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Damablanca
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Eduardo Galeano

Vie Ene 19, 2007 5:37 pm

No voy a poner aquí reseñas biográficas ni bibliográficas de Eduardo Galeano, puesto que se pueden encontrar en esta misma página, en el apartado dedicado a los poetas. Sólo recordar que es autor de "Las venas abiertas de América latina", su obra más popular y leída.

Aquí dejo un texto extraído de "El libro de los abrazos" (1989).

EL ARTE DESDE LOS NIÑOS

Mario Montenegro canta los cuentos que sus hijos le cuentan.
El se sienta en el suelo, con su guitarra, rodeado por un círculo de niños, y
esos niños o conejos le cuentan la historia de setenta conejos que se subieron
uno encima del otro para besar a la jirafa, o le cuentan la historia del conejo
azul que estaba solo en medio del cielo: una estrella se llevó al conejo azul a
pasear por el cielo, y visitaron la luna, que es un gran país blanco y redondo y
todo lleno de agujeros, y anduvieron girando por el espacio, y brincaron sobre
las nubes de algodón, y después la estrella se cansó y se volvió al país de las
estrellas, y el conejo se volvió al país de los conejos, y comió maíz y cagó y
se fué a dormir y soñó que era un conejo azul que estaba solo en medio del
cielo.


Damablanca.
Si las piedras hablaran sólo un poeta las escucharía.

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Damablanca
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Vie Ene 19, 2007 5:54 pm

Al entrar esta mañana en esta casa, los ventanales estaban cerrados, todo a oscuras. De pronto, sentí un leve roce en la espalda. Me volví rápidamente, pero no pude ver nada. Me acerqué a la ventana principal, abrí las cortinas y todo el salón estaba vacío y en silencio. Nada. Subí a la biblioteca con mi montón de libros habitual. Había estado seleccionando un texto de Eduardo Galeano. Lo coloqué en su lugar: literatura iberoamericana "G". Fue entonces cuando Miquelet dando saltitos intentó avisarme de algo. Señalaba mi espalda. Me palpé y encontré ¡¡¡un muñecote de papel!!! ¡¡¡Si no es por Miquelet habría estado todo el día arriba y abajo, aquí y allá con el muñecote a cuestas!!!. no cabe duda de que para trabajar en esta casa hay que tener un sentido del humor a prueba de bomba y una paciencia infinita...En fin, segunda cuestión, me parece que el consejo que nos dio la sombra misteriosa de que Miquelet escribiera cartas de amor a la ratoncita no está mal. Él, muy contento, se puso manos a la obra y esto es lo que me mostró: "Estimada señorita, deseo reiterarle que en todo momento mis intenciones con Vd. han sido perfectamente limpias, que lo único que deseo es encontrar en Vd. un sentimiento recíproco y que mi recta intención es es matrimon...¡¡¡PERO TÚ DE DÓNDE TE HAS CAÍDOOO!!! Sí, claro, de tu ratonera que está escondida en las estanterías del XIX...Creo que te voy a trasladar de vivienda...espera, mejor no, no termines escribiendo "Passaaa tíaaa que me la pegas con ese "freak" a rayas, que fuerrrrteeee tía que shunnnngggooo!!! No, la modernización poco a poco. A lo mejor aquí en el XIX encontramos algo válido...Yo creía que el castigo divino del amor sólo había nacido para los humanos, no tenía ni idea de que también se extendiera por el reino animal... ¡Vaya! otra vez varios libros fuera de su lugar!.

Damablanca.
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Maria celina
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Lun Ene 22, 2007 7:03 pm

Me estas contagiando mmmmmmm no se tal vez comience con los estantes mas cercanos al techo. Vere que hacer pero me que colgada con galeano. No tengo tiempo de pasarte un texto que siempre me gusta leer. Volvere y no sere millones"
cuanto más voy pa' allá
más lejos queda,
cuanto más deprisa voy
más lejos se va.
.

Ety Kupferman
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Mar Ene 23, 2007 10:25 pm

Quizás Miquelet necesite leer algo de Becquer para conquistar a la ratoncita...eso y un ramo de quesos pueden funcionar

Ety
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Juan Lauro
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Escritor uruguayo Galeano supera operación en pulmón

Dom Feb 11, 2007 4:00 pm

sábado 10 de febrero, 03:06 PM

MONTEVIDEO (AP) - El afamado escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano superó el sábado con éxito una operación en su pulmón, según informaron allegados y medios periodísticos.

Al autor de "Las venas abiertas de América Latina" y "Las memorias del fuego" entre otras obras, se le había diagnosticado un cáncer de pulmón que aun no se había ramificado, por lo que los médicos decidieron operarlo de inmediato.

Galeano, de 66 años, fue intervenido en un hospital de la capital uruguaya y deberá permanecer al menos una semana hospitalizado y sin visitas.

"Todo salió bien y como estaba planificado", comentó a la prensa la pareja del escritor, Helena Villalba.
"En esta vida lo importante no es lo que te ocurre sino cómo lo afrontas" JMS

Ety Kupferman
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Lun Feb 12, 2007 5:42 pm

Una pronta recuperación para Galeano y que siga repartiendo abrazos. Aun hay mucho que dar.

Ety
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Pere Mas i Pascual
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Vie Dic 28, 2007 5:43 pm

Teoría e ideología
Personaje
Eduardo Galeano: "La única manera para que la historia no se repita es manteniéndola viva"
ENcontrARTE

Pocos intelectuales en América Latina tienen el peso de Eduardo Galeano. Su obra, vasta por cierto, bella, profunda, es una suma de aspectos: es, de hecho, uno de los más veraces historiadores sin haberse planteado escribir historia. Es uno de los más agudos comentaristas políticos sin plantearse explícitamente hacer periodismo. Es, por todos lados, un genial comunicador, un agudo exponente de su idioma, un exquisito de la expresión. Y al mismo tiempo, es un campeón en la comunicación clara, diáfana, nada rebuscada. Sin ser un poeta en sentido estricto, su obra literaria es una de las más atractivas, de las más atrapantes como narrador.
Su compromiso político está fuera de discusión: es uno de los intelectuales más consecuentes que ha tenido tanto Uruguay como toda Latinoamérica, siempre ligado a ideales de vanguardia.
Esta breve semblanza que presentamos hoy pretende ser una primera aproximación a una obra que merece ser recorrida con pasión.
ENcontrARTE

…“ Los medios dominantes de comunicación, que muestran la actualidad del mundo como un espectáculo fugaz, ajeno a la realidad y vacío de memoria, bendicen y ayudan a perpetuar la organización de la desigualdad creciente. Nunca el mundo ha sido tan injusto en el reparto de los panes y los peces, pero el sistema que en el mundo rige, y que ahora se llama, pudorosamente, economía de mercado, se sumerge cada día en un baño de impunidad. La injusticia está fuera de la cuestión. El código moral de este fin de siglo no condena la injusticia, sino el fracaso”...

Eduardo Galeano
Extracto del cuento: ‘Noticias de los nadie’

Eduardo Galeano, periodista y escritor cuyas obras han sido traducidas a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos combinando documental, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable".

En él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. Lo periodístico vertebra su obra de manera prioritaria. De tal modo que no es posible escindir su labor literaria de su faceta como periodista comprometido.

Su nombre completo: Eduardo Germán Hughes Galeano, nació en Montevideo, Uruguay el 3 de septiembre de 1940, en el seno de una familia católica de clase media con ancestros galeses, alemanes, españoles e italianos.

Durante su adolescencia transitó por diversos trabajos. A la edad de 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando sus dibujos que firmaba “Gius” por la dificultosa pronunciación en castellano de su primer apellido. Siendo el periódico semanal “El Sol”, del partido socialista, el primero en publicar su trabajo.

Algún tiempo después empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano y así es como se le conoce hasta el día de hoy. Ha hecho de todo: fue mensajero y dibujante, obrero en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América.

Comienza su carrera como periodista a principios de los años 60 como jefe de redacción de la prestigiosa revista “Marcha” (1960-1964), un semanario que, bajo la dirección de Carlos Quijano, ejerció fuerte influencia en el pensamiento uruguayo de la época, dando durante décadas cobijo a las voces más interesantes de las letras uruguayas, contando con contribuciones tales como las de Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Manuel Maldonado Denis y Roberto Fernández Retamar. Esta publicación terminó siendo silenciada en 1974 por la dictadura.

Durante dos años Galeano es director del diario “Época” y trabajó como editor en jefe en la prensa universitaria.

Sus primeros escritos son reportajes de corte político en los que la realidad aparece continuamente golpeada por las circunstancias. Tanto el reportaje titulado "China" (1964) como "Crónica de un desafío", del mismo año, o "Guatemala, un país ocupado" (1967) reflejan una escritura de urgencia, de denuncia, que retrata la cotidianeidad de unos tiempos difíciles con una escritura situada siempre en primera línea de los hechos que vertebran el presente.

Con "Las venas abiertas de América latina" (1971), explicativo título, logró su obra más popular y citada, condenando la opresión de un continente a través de páginas brutalmente esclarecedoras que se sumergen en la amargura creciente y endémica de América Latina. Es un acta de acusación de la explotación de Latinoamérica por poderes extranjeros a partir del siglo XV. Esta obra ha sido traducida a dieciocho idiomas y mereció encendidos elogios desde diversos sectores. El escritor alemán Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura en 1972 y autor de "Opiniones de un payaso", obra clave de la literatura contemporánea, llegó a decir a propósito de la obra de Galeano que: “…pocas obras en los últimos tiempos le habían conmovido tanto”.

En 1973 un golpe militar toma el poder en el país, por lo que tuvo que exiliarse a Argentina en donde funda y dirige una revista literaria titulada “Crisis”, en la que también destaca la labor del poeta Juan Gelman.

En 1976, cuando el régimen de Jorge Rafael Videla tomó el poder en Argentina mediante un golpe militar que daría origen a una dictadura, su nombre fue agregado a la lista de aquellos condenados por los escuadrones de la muerte, debido a lo cual se instala en España, encontrando un país que estaba a punto de dar un salto histórico cualitativo, con el octogenario dictador como sombra de sí mismo. Reside en Calella, al norte de Barcelona. Publica en revistas españolas y colabora con una radio alemana y un canal de televisión mexicano. Escribe su famosa trilogía “Memoria del fuego”.

Junto al Galeano periodista comienza a aparecer el Galeano narrador que prolonga en sus obras su visión de América Latina. De la novela corta "Los días siguientes" (1963) a los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973) pasan diez años pero se mantiene una misma percepción de las cosas, continuada en "La canción de nosotros" que mereció el premio ‘Casa de las Américas’ de 1975.

En Galeano el contexto político y social no puede eludirse y es el marco central en el que transitan sus historias. "Días y noches de amor y de guerra" (1978) se enmarca en los difíciles días de la dictadura en Argentina y Uruguay.

Con "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado indigenista. Esta obra narra la odisea de las dos Américas, centrándose en los hechos más cotidianos, componiendo una trilogía febril e incisiva, apoyada en la rigurosidad de las fuentes y en la que se entrecruzan crónicas históricas con pinceladas del presente, siempre en busca de un futuro más justo. De aquella trilogía histórica formaban parte "Los nacimientos" (1982), "Las caras y las máscaras" (1984) y "El siglo del viento" (1986). En los tres libros hay un mismo objetivo y como dice el periodista italiano Gianni Miná, “una voz incisiva y militante que trata de impedir que se olvide la tragedia que asola a quienes viven en el más completo subdesarrollo”.

"Memoria del fuego" está estructurada en torno a pequeñas vivencias cotidianas que es en donde encuentra Galeano la verdadera grandeza del ser humano. Sus personajes son figuras históricas; generales, artistas, revolucionarios, obreros, conquistadores y conquistados, quienes son presentados en episodios breves los cuales reflejan la historia colonial del continente. La intrahistoria es el universo en el que caminan las obras del escritor uruguayo, al margen de grandes gestas y de sucesos grandilocuentes, que se apartan del hombre de a pie y del verdadero devenir de los acontecimientos históricos. Son, en palabras de Galeano, “historias pequeñas, pero no minimalistas”.

Joan Manuel Serrat toma prestado un fragmento de una de estas historias de "Memoria del fuego" para ilustrar a modo de presentación en sus recitales el tema "Che Pykasumi", que el cantautor interpreta en lengua guaraní.

Un año antes de la publicación de "El siglo del viento" y una vez terminada la dictadura uruguaya regresa a Montevideo. Tres años después termina "El libro de los abrazos", de contenido más sutil y poético. El propio Galeano definiría de este modo la raíz de esta obra: "Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza".

Precisamente en "El libro de los abrazos", uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano, está contenido un pequeño relato titulado "La noche". Este relato dividido en cuatro partes sirvió de inspiración a Joan Manuel Serrat para su canción “Secreta mujer” que formó parte del álbum "Sombras de la China" (1998):

LA NOCHE / 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

LA NOCHE / 2
Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas.
Desnúdeme, desdúdeme.

LA NOCHE / 3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

LA NOCHE / 4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.

El mismo año de "El libro de los abrazos" aparece "Nosotros decimos no". En 1992 publica "Ser como ellos y otros artículos" y un año después "Las palabras andantes", recopilación de cuentos y reflexiones ilustrados por el artista brasileño José Francisco Borges.

El propósito de Galeano en los 90 sigue siendo el mismo que le había impulsado en las otras décadas. Palpar la realidad y luego derramarla en un libro. Como respiro, muestra su pasión por el fútbol y lo reivindica desde la literatura, al modo que también hará Javier Marías, en un libro titulado "El fútbol a sol y sombra".

En 1998 Galeano ofrece en "Patas arriba. La escuela del mundo al revés", otro de esos libros de denuncia que no edulcoran el presente ni rehuyen de sus sombras. Es por tanto Galeano un ejemplo de coherencia en una obra que sirve siempre de guía a la hora de definir un continente como el de América Latina que debe seguir cerrando heridas. La voz de Galeano suena clara en el marasmo de intereses e injusticias cotidianas. Más allá de una obra literariamente sólida, está la figura del cronista que persigue injusticias, que conjura temores, que rescata del abismo personajes e historias postergadas.

La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen. Lo demagógico puede ser un riesgo inevitable en este tipo de propuestas, pero Galeano la salva con un estilo conciso, brillante y, sobre todas las cosas, necesario.

En Eduardo Galeano hay un compromiso constante con el ser humano y sobre todo una fidelidad a unas ideas que condenan el neoliberalismo y que siguen apostando por un socialismo real, no de andar por casa, y que de alguna forma recupere el pulso perdido, lejos del presente en el que el hombre es visto como una mercancía y en el que parece que no hay lugar para las utopías.

Eduardo Galeano reside desde 1985, -tras finalizar la dictadura uruguaya-, en su Montevideo natal donde sigue haciendo su literatura y su periodismo de marcado tinte político.

Algunos Premios

En dos ocasiones Eduardo Galeano obtuvo el premio Casas de las Américas: (en 1975 y en 1978) y su trilogía “Memorias del Fuego” conformada por: "Los nacimientos" (1982), "Las caras y las máscaras" (1984) y "El siglo del viento" (1986) fue premiada por el Ministerio de Cultura del Uruguay. En 1989 la misma trilogía recibió el “American Book Award”, distinción que otorga la Universidad de Washington, USA. También le fue otorgado el premio "Aloa" de los editores daneses en 1993. En 1999, Galeano fue el primer escritor galardonado por la Fundación Lannan (Santa Fe, Estados Unidos), con el premio a la libertad cultural.

La esperanza según Galeano:

“... para mí, la esperanza es una cosa que tengo cuando me despierto, que pierdo en el desayuno, que recupero cuando recibo el sol en la calle y que, después de caminar un rato, se me vuelve a caer por algún agujero del bolsillo. Y me digo: "¿Dónde quedó la esperanza?". Y la busco y no la encuentro. Y entonces, aguzando el oído, la escucho ahí, croando como un sapito minúsculo, llamándome desde todos los pastos.

La tengo, la vuelvo a perder. A veces duermo con ella y a veces duermo solo. Pero yo nunca tuve una esperanza de receta, comprada en una tienda de corte y confección, una esperanza dogmática. Es una esperanza viva y, por lo tanto, no sólo está a salvo de la duda, sino que se alimenta de la duda”.

De "Charla mano a mano en el último café", reportaje de Miguel Bonasso a Eduardo Galeano.
Enero de 1993

SUS OBRAS

Los días siguientes. 1962
China 1964: Crónica de un desafío. 1964
Los fantasmas del día del león y otros relatos. 1967
Guatemala: Clave de Latinoamérica. 1967
Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más. 1967
Siete imágenes de Bolivia. 1971
Las venas abiertas de América Latina. 1971
Crónicas latinoamericanas. 1972
Vagamundo. 1973
La canción de nosotros. 1975
Conversaciones con Raimon. 1977
Días y noches de amor y de guerra. 1978
La piedra que arde. 1980
Voces de nuestro tiempo. 1981
Memorias del fuego I – Los nacimientos. 1982
Memorias del fuego II – Las caras y las máscaras, 1984
Contraseña. 1985
Memorias del fuego III – El siglo del viento, 1986
Aventuras de los jóvenes dioses. 1986
Nosotros decimos no: Crónicas (1963-1988). 1989
El libro de los abrazos, 1989
El tigre azul y otros relatos, 1991
Ser como ellos y otros artículos, 1992
Las palabras andantes. 1993
Amares (Antología de relatos). 1993
Úselo y tírelo. 1994
El fútbol a sol y sombra, 1995
Las aventuras de los dioses. 1995
Mujeres (antología de textos). 1995
Patas arriba. La escuela del mundo al revés. 1998
Las aventuras de los jóvenes dioses. 1998
Patas arriba. La historia del mundo al revés, 1999

Fuentes:

http://www.jmserrat.com/bio/galeano.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Galeano
http://www.escritores.org/galeano.htm#biografia
http://personales.alumno.upv.es/~pausal ... grafia.htm

Algunos de sus escritos:

1) “Los prisioneros”

El Estado, que jamás va preso, asesina por acción y por omisión. Crímenes por acción: a fines del año pasado, la policía militar de Río de Janeiro reconoció oficialmente que venía matando civiles a un ritmo ocho veces más acelerado que el año anterior, mientras la policía de los suburbios de Buenos Aires cazaba jóvenes como si fueran pajaritos. Crímenes por omisión: al mismo tiempo, cuarenta enfermos del riñón murieron en el pueblo de Caruarú, en el nordeste de Brasil, porque la salud pública les había hecho diálisis con agua contaminada; y en la provincia de Misiones, en el nordeste de la Argentina, el agua potable, contaminada por los plaguicidas, generaba bebés con labios leporinos y deformaciones en la médula espinal.

En la era de las privatizaciones y el mercado libre, el dinero se propone gobernar sin intermediarios. ¿Cuál es la función que se atribuye al Estado? El Estado debe ocuparse de la disciplina de la mano de obra barata, condenada a salarios enanos, y a la represión de las peligrosas legiones de brazos que no encuentran trabajo: un Estado juez y gendarme, y poco más. De los otros servicios públicos, ya se encargará el mercado, y de la pobreza, gente pobre, regiones pobres, ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza. La administración pública sólo puede disfrazarse de madre piadosa muy de vez en cuando, atareada como está en consagrar sus menguadas energías a las funciones de vigilancia y castigo. En el proyecto neoliberal, los derechos públicos se reducen a favores del poder, y el poder se ocupa de la salud pública y de la educación pública como si fueran formas de la caridad pública.

El arte de borrar huellas

Mientras tanto, crece la pobreza y crecen las ciudades y crecen los asaltos y las violaciones y los crímenes. "La criminalidad crece mucho más que los recursos para combatirla", reconoce el ministro del Interior del Uruguay. La explosión del delito se ve en las calles, aunque las estadísticas oficiales se hagan las ciegas, y los gobiernos latinoamericanos confiesan, de alguna manera, su impotencia. Pero el poder jamás confiesa que está en guerra contra los pobres que genera, en pleno combate contra las consecuencias de sus propios actos. "La delincuencia crece por culpa del narcotráfico", suelen decir los voceros oficiales, para exonerar de responsabilidad a un sistema que arroja cada vez más pobres a las calles y a las cárceles y que condena cada vez más gente a la desesperanza y la desesperación.

Las cumbres irradian el mal ejemplo de su impunidad. Se castiga abajo lo que se aplaude arriba. El robo chico es delito contra la propiedad, el robo en gran escala es derecho de los propietarios: uno es asunto del Código Penal, el otro pertenece a la órbita de la iniciativa privada. El poder, que elogia al trabajo y a los trabajadores en sus discursos pero los maldice en sus actos, sin pudor alguno recompensa la deshonestidad y la falta de escrúpulos. La respetable tarea tiene por cómplices a los grandes medios de comunicación, que mienten callando casi tanto como mienten diciendo.

¿Denuncias o confesiones?

Y mientras el poder enseña impunidad, esos grandes medios, y sobre todo la televisión, difunden mensajes de violencia y de consumismo obligatorio. Una reciente investigación universitaria reveló que los niños de Buenos Aires ven, cada día, cuarenta escenas de violencia en la pantalla chica. ¿Cuántas escenas de consumismo ven? ¿A cuántos ejemplos de despilfarro y ostentación asisten cada día? ¿Cuántas órdenes de comprar reciben los que poco o nada pueden comprar? ¿Cuántas veces por día se les taladra la cabeza para convencerlos de que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Paradójicamente, la televisión suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras la misma televisión imparte educación a las nuevas generaciones derramando en cada casa océanos de sangre y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia.

Las fábricas de opinión pública echan leña a la hoguera de la histeria colectiva, y mucho contribuyen a convertir la seguridad pública en obsesión pública. Cada vez tienen más ecos los gritos de alarma que se pronuncian en nombre de la población indefensa ante el acoso del crimen. Se multiplican los asustados, y los asustados pueden ser más peligrosos que el peligro que los asusta. Para acabar con la falta de garantías de los ciudadanos, se exigen leyes que suprimen las garantías que quedan; y para dar más libertad a los policías, se exigen leyes que sacrifican la libertad de todos los demás -incluso en países como el Uruguay, donde las estadísticas confiesan que los policías son, en proporción, los ciudadanos que más delitos cometen.

No sólo los vividores de la abundancia se sienten amenazados. También la clase media, y también numerosos sobrevivientes de la escasez: pobres que sufren el asalto de otros pobres más pobres o más desesperados. En sociedades que prefieren el orden a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden: hay cada vez más gente convencida de que no hay ley que valga ante la invasión de los fuera de la ley. Hay un clamor creciente por la pena de muerte en la opinión pública de varios países latinoamericanos; y las matanzas de niños por los escuadrones parapoliciales de la muerte en Bogotá, Río de Janeiro o la ciudad de Guatemala son pública o secretamente aplaudidas por un sector considerable de la sociedad. Se considera normal la tortura del delincuente común, o de quien tenga cara de; y llama la atención el silencio de algunos organismos de derechos humanos, en países donde la policía tiene la costumbre de arrancar confesiones mediante métodos de tortura idénticos a los que las dictaduras militares aplican contra los presos políticos.

Las otras jaulas

Presos: las dictaduras militares ya no están, pero las frágiles democracias latinoamericanas tienen sus cárceles hinchadas de presos. Los presos son pobres, como es natural, porque sólo los pobres van presos en países donde nadie va preso cuando se viene abajo un puente recién inaugurado, cuando se derrumba un banco vaciado por los banqueros o cuando se desploma un edificio construido sin cimientos. Cárceles inmundas, presos como sardinas en lata: en su gran mayoría, son presos sin condena. Muchos, sin proceso siquiera, están ahí no se sabe por qué. Si se compara, el infierno del Dante parece cosa de Disney. Continuamente, estallan motines en estas cárceles que hierven. Entonces las fuerzas del orden cocinan a tiros a los desordenados y de paso matan a todos los que pueden, con lo que se alivia la presión de la superpoblación carcelaria -hasta el próximo motín.

En realidad, bien se podría decir que presos estamos todos, quien más, quien menos. Los que están en las cárceles y los que estamos afuera. ¿Están libres los presos de la necesidad, obligados a vivir para trabajar porque no pueden darse el lujo de trabajar para vivir? ¿Y los presos de la desesperación, que no tienen trabajo ni lo tendrán, condenados a malvivir a los zarpazos? Y los presos del miedo, ¿estamos libres? ¿No estamos todos presos del miedo? Todos enrejados: ya hay plazas públicas rodeadas de rejas en algunas ciudades latinoamericanas, y están enrejadas las casas de todos los que tenemos algo que perder, aunque sea poco, aunque sea nada; yo he visto rejas hasta en algunos ranchos de lata y madera de los suburbios pobres. Los de arriba y los del medio y los de abajo: en sociedades obligadas al sálvese quien pueda, aterrorizadas por los manotazos de sus náufragos, estamos todos presos: los vigilantes y los vigilados, los elegidos y los parias.

Los hechos se burlan de los derechos. Retrato de América Latina al fin del milenio: ésta es una región del mundo que niega a sus niños el derecho de ser niños. Los niños son los más presos entre todos los presos, en esta gran jaula donde se obliga a la gente a devorarse entre sí. El sistema de poder, que no acepta más vínculo que el pánico mutuo, maltrata a los niños. A los niños pobres los trata como si fueran basura. Y a los del medio los tiene atados a la pata del televisor.

En la burbuja del poder

En el océano de los que necesitan, las islas de los que más tienen tienden a convertirse en lujosos campos de concentración, donde los poderosos sólo se encuentran con los poderosos y nunca pueden olvidar, ni por un ratito, que son poderosos. En algunas de las grandes ciudades latinoamericanas, donde los secuestros se han hecho costumbre, los niños ricos crecen encerrados dentro de la burbuja del miedo. Habitan mansiones amuralladas, grandes casas o grupos de casas rodeadas de cercos electrificados y guardias armados, y están día y noche vigilados por los guardaespaldas y por las cámaras de los circuitos cerrados de televisión. Viajan, como el dinero, en autos blindados. No conocen, más que de vista, la ciudad donde viven. Descubren el subterráneo en París o en Nueva York, pero jamás lo usan en San Pablo o en la ciudad de México.

Ellos no viven en la ciudad donde viven. Tienen prohibido ese vasto infierno que acecha su minúsculo cielo privado. Más allá de las fronteras del privilegio, se extiende una región del terror donde la gente es mucha, fea, sucia y peligrosa. En plena era de la globalización, los niños ricos no pertenecen a ningún lugar. Crecen sin raíces, despojados de identidad nacional, y sin más sentido social que la certeza de que la realidad es una amenaza. Tienen por patria las marcas de prestigio universal y por lenguaje los códigos internacionales. Los niños ricos de las ciudades más diversas se parecen en sus costumbres, tanto como entre sí se parecen los shopping centers y los aeropuertos, que están fuera del tiempo y del espacio. Educados en la realidad virtual, los niños ricos se deseducan en la ignorancia de la realidad real, que sólo existe para ser temida o para ser comprada.

Desde que nacen, son entrenados para el consumo y para la fugacidad, y transcurren la infancia comprobando que las máquinas son más dignas de confianza que las personas. Fast food, fast cars, fast life: mientras esperan que llegue la hora del ritual de iniciación, cuando el primer Jaguar o Mercedes les sea regalado, ellos ya se lanzan a toda velocidad a las autopistas cibernéticas, a toda velocidad compiten en las pantallas electrónicas y a toda velocidad devoran imágenes y mercancías haciendo zapping y haciendo shopping.

La pobreza como delito

Muchos antes de que los niños ricos dejen de ser niños y descubran las drogas caras que aturden la soledad y enmascaran el miedo, ya los niños pobres están aspirando pegamento. Mientras los niños ricos juegan a la guerra con balas de rayos láser, ya las balas de plomo acribillan a los niños de la calle. Algunos expertos llaman "niños de escasos recursos" a los que disputan la basura con los buitres en los suburbios de las ciudades. Según las estadísticas, hay setenta millones de niños en estado de pobreza absoluta, y cada vez hay más, en esta América Latina que fabrica pobres y prohíbe la pobreza. Entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende.

Nacen con las raíces al aire. Muchos de ellos son hijos de familias campesinas, que han sido brutalmente arrancadas de la tierra y se han desintegrado en la ciudad. Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas abrevian el viaje. De cada dos niños pobres, uno trabaja, deslomándose a cambio de la comida o poco más: vende chucherías en las calles, es la mano de obra gratuita de los talleres y las cantinas familiares, es la mano de obra más barata de las industrias de exportación, que fabrican zapatillas o camisas para las grandes tiendas del mundo. ¿Y el otro? De cada dos niños pobres, uno sobra. El mercado no lo necesita. No es rentable, ni lo será jamás. Y quien no es rentable, ya se sabe, no tiene derecho a la existencia. El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, expulsa a los niños. Los expulsa, y les teme. Desde el punto de vista del sistema, la vejez es un fracaso, pero la infancia es un peligro.

En muchos países latinoamericanos, la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidaridad y está haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino tienen los dueños de nada en países donde el derecho de propiedad se está convirtiendo en el único derecho sagrado? Los niños pobres son los que más ferozmente sufren la contradicción entre una cultura que manda consumir y una realidad que lo prohíbe. El hambre los obliga a robar o a prostituirse; pero también los obliga la sociedad de consumo, que los insulta ofreciendo lo que niega. Y ellos se vengan lanzándose al asalto. En las calles de las grandes ciudades, se forman bandas de desesperados unidos por la muerte que acecha. Según la organización Human Rights Watch, los grupos parapoliciales matan seis niños por día en Colombia y cuatro por día en Brasil. ¿Y ellas? Hay medio millón de niñas brasileñas que venden el cuerpo, casi tantas como en la India, y en la República Dominicana la próspera industria del turismo ofrece subastas de niñas vírgenes.

El pánico y sus trampas

Entre una punta y la otra, el medio. Entre los que viven prisioneros del desamparo y los que viven prisioneros de la opulencia, están los niños que tienen bastante más que nada, pero mucho menos que todo. Cada vez son menos libres los niños de clase media. Les confisca la libertad, día tras día, la sociedad que sacraliza el orden mientras genera el desorden. En estos tiempos de inestabilidad social, cuando se concentra la riqueza y la pobreza se difunde a ritmo implacable, ¿quién no siente que el piso cruje bajo los pies? La clase media vive en estado de impostura, simulando tener más que lo que tiene, pero nunca le ha resultado tan difícil cumplir con esta abnegada tradición. Está, hoy por hoy, paralizada por el pánico: el pánico de perder el trabajo, el auto, la casa, las cosas, y el pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser. Nadie podrá reprocharle mala conducta. La sufrida clase media sigue creyendo en la experiencia como aprendizaje de la obediencia, y con frecuencia defiende todavía al orden establecido como si fuera su dueña, aunque no es más que una inquilina del orden, más que nunca agobiada por el precio del alquiler y el pánico al desalojo.

En el pánico, pánico de vivir, pánico de caer, cría a sus hijos. Atrapados en las trampas del pánico, los niños de clase media están cada vez más condenados a la humillación del encierro perpetuo. En la ciudad del futuro, que ya está siendo presente, los teleniños, vigilados por niñeras electrónicas, contemplarán la calle desde el balcón o la ventana: la calle prohibida por la violencia, o por el pánico a la violencia; la calle donde ocurre el siempre peligroso, y a veces prodigioso, espectáculo de la vida.

Fuente:


http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/10/16/141/

2) “Entre Venezuela y Nadalandia”

Extraño dictador este Hugo Chávez. Masoquista y suicida: creó una Constitución que permite que el pueblo lo eche, y se arriesgó a que eso ocurriera en un referéndum revocatorio que Venezuela ha realizado por primera vez en la historia universal.

No hubo castigo. Y esta resultó ser la octava elección que Chávez ha ganado en cinco años, con una transparencia que ya hubiera querido Bush para un día de fiesta.

Obediente a su propia Constitución, Chávez aceptó el referéndum, promovido por la oposición, y puso su cargo a disposición de la gente: “Decidan ustedes”.

Hasta ahora, los presidentes interrumpían su gestión solamente por defunción, cuartelazo, pueblada o decisión parlamentaria. El referéndum ha inaugurado una forma inédita de democracia directa. Un acontecimiento extraordinario: ¿Cuántos presidentes, de cualquier país del mundo, se animarían a hacerlo? Y cuántos seguirían siendo presidentes después de hacerlo?

Este tirano inventado por los grandes medios de comunicación, este temible demonio, acaba de dar una tremenda inyección de vitaminas a la democracia, que en América Latina, y no sólo en América Latina, anda enclenque y precisada de energía.

Un mes antes, Carlos Andrés Pérez, angelito de Dios, demócrata adorado por los grandes medios de comunicación, anunció un golpe de Estado a los cuatro vientos. Lisa y llanamente afirmó que “la vía violenta” era la única posible en Venezuela, y despreció el referéndum “porque no forma parte de la idiosincrasia latinoamericana”. La idiosincrasia latinoamericana, o sea, nuestra preciosa herencia: el pueblo sordomudo.

Hasta hace pocos años, los venezolanos se iban a la playa cuando había elecciones. El voto no era, ni es, obligatorio. Pero el país ha pasado de la apatía total al total entusiasmo. El torrente de electores, colas enormes esperando al sol, a pie firme, durante horas y horas, desbordó todas las estructuras previstas para la votación. El aluvión democrático hizo también dificultosa la aplicación de la prevista tecnología último modelo para evitar los fraudes, en este país donde los muertos tienen la mala costumbre de votar y donde algunos vivos votan varias veces en cada elección, quizá por culpa del mal de Parkinson.

“¡Aquí no hay libertad de expresión!”, claman con absoluta libertad de expresión las pantallas de televisión, las ondas de las radios y las páginas de los diarios.

Chávez no ha cerrado ni una sola de las bocas que cotidianamente escupen insultos y mentiras. Impunemente ocurre la guerra química destinada a envenenar a la opinión pública. El único canal de televisión clausurado en Venezuela, el canal 8, no fue víctima de Chávez sino de quienes usurparon su presidencia, por un par de días, en el fugaz golpe de Estado de abril del año 2002.

Y cuando Chávez volvió de la prisión, y recuperó la presidencia en andas de una inmensa multitud, los grandes medios venezolanos no se enteraron de la novedad. La televisión privada estuvo todo el día pasando películas de Tom y Jerry.

Esa televisión ejemplar mereció el premio que el rey de España otorga al mejor periodismo. El rey recompensó una filmación de esos días turbulentos de abril. La filmación era una estafa. Mostraba a los salvajes chavistas disparando contra una inocente manifestación de opositores desarmados. La manifestación no existía, según se ha demostrado con pruebas irrefutables, pero se ve que este detalle no tenía importancia, porque el premio no fue retirado.

Hasta ayercito nomás, en la Venezuela saudí, paraíso petrolero, el censo reconocía oficialmente un millón y medio de analfabetos, y había cinco millones de venezolanos indocumentados y sin derechos cívicos.

Esos y otros muchos invisibles no están dispuestos a regresar a Nadalandia, que es el país donde habitan los nadies. Ellos han conquistado su país, que tan ajeno era: este referéndum ha probado, una vez más, que allí se quedan.

Fuente:
http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/
Tomado de: Página/12, Buenos Aires, miércoles 18 de agosto de 2004.

3) “A pesar de los pesares”

1

América Latina ya no es una amenaza. Por tanto, ha dejado de existir. Rara vez las fábricas universales de opinión pública se dignan a echarnos alguna ojeada. Y sin embargo Cuba, que tampoco amenaza a nadie, es todavía una obsesión universal.

No le perdonan que siga estando, que maltrecha y todo siga siendo. Esa islita sometida a feroz estado de sitio, condenada al exterminio por hambre, se niega a dar el brazo a torcer. ¿Por dignidad nacional? No, no, nos explican los entendidos: por vocación suicida. Con la pala en alto, los enterradores esperan. Tanta demora los irrita. Al Este de Europa han hecho un trabajo rápido y total, contratados por los propios cadáveres, y ahora están ansiosos por arrojar tierra sin flores sobre esta porfiada dictadura roja que se niega a aceptar su destino. Los enterradores ya tienen preparada la maldición fúnebre. No para decir que la revolución cubana ha muerto de muerte matada: para decir que ha muerto porque morir quería.

2

Entre los más impacientes, entre los más furiosos, están los arrepentidos. Ayer han confundido al estalinismo con el socialismo y hoy tienen huellas que borrar, un pasado que expiar: las mentiras que dijeron, las verdades que callaron. Es el Nuevo Orden Mundial, los burócratas se hacen empresarios y los censores se vuelven campeones de la libertad de expresión.

3

Nunca he confundido a Cuba con el paraíso. ¿Por qué voy a confundirla, ahora, con el infierno?

Yo soy uno más entre los que creemos que se puede quererla sin mentir ni callar.

4

Fidel Castro es un símbolo de dignidad nacional. Para los latinoamericanos, que ya estamos cumpliendo cinco siglos de humillación, un símbolo entrañable.

Pero Fidel ocupa, desde hace añares, el centro de un sistema burocrático, sistema de ecos de los monólogos del poder, que impone la rutina de la obediencia contra la energía creadora; y a la corta o a la larga, el sistema burocrático -partido único, verdad única- acaba por divorciarse de la realidad. En estos tiempos de trágica soledad que Cuba está sufriendo, el Estado omni-potente se revela omni-impotente.

5

Ese sistema no proviene de la oreja de una cabra. Proviene, sobre todo, del veto imperial. Apareció cuando la revolución no tuvo más remedio que cerrarse para defenderse, obligada a la guerra por quienes prohibían que Cuba fuera Cuba; y el incesante acoso exterior lo fue consolidando a lo largo del tiempo. Hace más de treinta años que el veto imperial se aplica, de mil maneras, para impedir la realización del proyecto de la Sierra Maestra.

Continuo escándalo de hipocresía: desde aquel entonces, toman examen de democracia a Cuba, los fabricantes de todas las dictaduras militares que en Cuba han sido.



En Cuba, democracia y socialismo nacieron para ser dos nombres de la misma cosa; pero los mandones del mundo sólo otorgan la libertad de elegir entre el capitalismo y el capitalismo.

6

El modelo de la Europa del Este, que tan fácilmente se ha derrumbado allá, no es la revolución cubana. La revolución cubana, que no llegó desde arriba ni se impuso desde afuera, ha crecido desde la gente, y no contra ella ni a pesar de ella. Por eso ha podido desarrollar una conciencia colectiva de patria: el imprescindible auto-respeto que está en la base de la auto-determinación.

7

El bloqueo de Haití, anunciado con bombos y platillos en nombre de la democracia herida, fue un fugaz espectáculo. No duró nada. Terminó mucho antes del regreso de Aristide. No podía durar: en democracia o en dictadura, hay cincuenta empresas norteamericanas que sacan jugo a esa mano de obra baratísima.

En cambio, el bloqueo contra Cuba se ha multiplicado con los años. ¿Un asunto bilateral? Así dicen; pero nadie ignora que el bloqueo norteamericano implica, hoy por hoy, el bloqueo universal. A Cuba se le niega el pan y la sal y todo lo demás. Y también implica, aunque lo ignoren muchos, la negación del derecho a la autodeterminación.

El cerco asfixiante tendido en torno a Cuba es una forma de intervención, la más feroz, la más eficaz, en sus asuntos internos. Genera desesperación, estimula la represión, desalienta la libertad. Bien lo saben los bloqueadores.

8

Ya no hay Unión Soviética. Ya no se puede cambiar, a precios justos, azúcar por petróleo.

Cuba queda condenada al desamparo. El bloqueo multiplica el canibalismo de un mercado internacional que paga nada y cobra todo. Acorralada, Cuba apuesta al turismo. Y se corre el peligro de que resulte peor el remedio que la enfermedad.



Cotidiana contradicción: los turistas extranjeros disfrutan de una isla dentro de la isla, donde para ellos hay lo que para los cubanos falta. Se reabren viejas heridas de la memoria. Hay bronca popular, bronca justa, en esta patria que había sido colonia, y había sido putero, y había sido garito.

Penosa situación, sin duda; que por ser cubana, se mira con lupa. Pero, ¿quién puede tirar la primera piedra? ¿No se consideran normales, en toda América Latina, los privilegios del turismo extranjero? Y, peor, ¿no se considera normal la sistemática guerra contra los pobres, desde el mortal muro que separa a los que tienen hambre de los que tienen miedo?

9

¿En Cuba hay privilegios? ¿Privilegios del turismo y también, en cierta medida, privilegios del poder? Sin duda. Pero el hecho es que no existe sociedad más igualitaria en América. Se reparte la pobreza: no hay leche, es verdad, pero la leche no falta a los niños ni a los viejos. La comida es poca, y no hay jabones, y el bloqueo no explica por arte de magia todas las escaseces; pero en plena crisis sigue habiendo escuelas y hospitales para todos, lo que no resulta fácil de imaginar en un continente donde tantísima gente no tiene otro maestro que la calle, ni más médico que la muerte.

La pobreza se reparte, digo, y se reparte: Cuba sigue siendo el país más solidario del mundo. Recientemente, por poner un ejemplo, Cuba fue el único país que abrió las puertas a los haitianos fugitivos del hambre y de la dictadura militar, que en cambio fueron expulsados de los Estados Unidos.

10

Tiempo de derrumbamiento y perplejidad; tiempo de grandes dudas y certezas chiquitas.

Pero quizá no sea tan chiquita esta certeza: cuando nacen desde adentro, cuando crecen desde abajo, los grandes procesos de cambio no terminan en su lado jodido.

Nicaragua, pongamos por caso, que viene de una década de asombrosa grandeza, ¿podrá olvidar lo que aprendió en materia de dignidad y justicia y democracia? ¿Termina el sandinismo en algunos dirigentes que no han sabido estar a la altura de su propia gesta, y se han quedado con autos y casas y otros bienes públicos? Seguramente el sandinismo es bastante más que esos sandinistas que habían sido capaces de perder la vida en la guerra y en la paz no han sido capaces de perder las cosas.

11

La revolución cubana vive una creciente tensión entre las energías de cambio que ella contiene y sus petrificada estructuras de poder.

Los jóvenes, y no sólo los jóvenes, exigen más democracia. No un modelo impuesto desde afuera, prefabricado por quienes desprestigian a la democracia usándola como coartada de la injusticia social y la humillación nacional. La expresión real, no formal, de la voluntad popular, quiere encontrar su propio camino. A la cubana. Desde adentro, desde abajo.

Pero la liberación plena de esas energías de cambio no parece posible mientras Cuba continúe sometida a estado de sitio. El acoso exterior alimenta las peores tendencias del poder: las que interpretan toda contradicción como un posible acto de conspiración, y no como la simple prueba de que está viva la vida.

12

Se juzga a Cuba como si no estuviera padeciendo, desde hace más de treinta años, una continua situación de emergencia. Astuto enemigo, sin duda, que condena las consecuencias de sus propios actos.

Yo estoy en contra de la pena de muerte. En cualquier lugar. En Cuba, también. Pero, ¿se puede repudiar los fusilamientos en Cuba sin repudiar, a la vez, el cerco que niega a Cuba la libertad de elegir y la obliga a vivir en vilo?

Sí, se puede. Al fin y al cabo, a Cuba le dictan cursos de derechos humanos quienes silban y miran para otro lado cuando la pena de muerte se aplica en otros lugares de América. Y no se aplica de vez en cuando, sino de manera sistemática: achicharrando negros en las sillas eléctricas de los Estados Unidos, masacrando indios en las sierras de Guatemala, acribillando niños en las calles de Brasil.

Y por lamentables que hayan sido los fusilamientos en Cuba, al fin y al cabo, ¿deja de ser admirable la porfiada valentía de esta isla minúscula, condenada a la soledad, en un mundo donde el servilismo es alta virtud o prueba de talento? ¿Un mundo donde quien no se vende, se alquila?


Fuente:
http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/10/16/139/

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YOLANDA CHIARENZA
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UN TEXTO DE EDUARDO GALEANO...IMPERDIBLE

Dom Feb 22, 2009 8:37 pm

----- Original Message -----


Sent: Sunday, February 22, 2009 2:30 PM
Subject: Rv: Reenviar: ¡¡¡Por Que Todavía No!!! (Por Eduardo Galeano)




marta castagnino

--- El sáb 21-feb-09, Lia Cuaranta <[email protected]> escribió:

De: Lia Cuaranta <[email protected]>
Asunto: Reenviar: ¡¡¡Por Que Todavía No!!! (Por Eduardo Galeano)
Para:
Fecha: sábado, 21 de febrero de 2009, 12:24 pm




Lia

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Encantador!!!! Para los que tienen buena memoria....





Por qué todavía no...!!!!



Eduardo Galeano


Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! No me mal interpreten! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.



Lo que pasa es que. no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de............ años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.



La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!

¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.



Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.

Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.



Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.



Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.


Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.

Ah¡ No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.



Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.



Pero yo soy lento para transitar este mundo con el denominado poder de reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Hasta aquí.





Eduardo Galeano


UN ABRAZO
YOLANDA


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Y EN LA CALLE CODO A CODO
SOMOS MUCHO MAS QUE DOS
MARIO BENEDETTI

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Re: Eduardo Galeano

Mar Mar 24, 2009 10:05 pm

Galeano se encuentra de visita en México, copio el texto de la entrevista que le dio al periódico La Jornada:

"Es hora de que AL recupere su independencia"

Ambiente propicio ante la pérdida de poder y autoridad de EU, dice Eduardo Galeano


Blanche Petrich/ I


Del periodismo, de los pueblos de América Latina “que se cansaron de bailar salsa al ritmo del Titanic”, de la historia del mundo, del racismo y del machismo. De su formación académica en los cafés de Montevideo. De su estilo literario, que aspira a decir lo más con menos, carne y hueso sin grasa, palabra desnuda. De su última aventura, Espejos, un libro de "contrahistoria" que abarca "lo inabarcable" y narra una serie "de historias chiquitas" desde el punto de vista "de los que no están en los libros, los excluidos, los despreciados". Eduardo Galea- no se engancha fácil para hablar de todo esto y más con La Jornada, diario que –asegura– "también es mi casa".

El uruguayo Galeano tamborilea con los dedos sobre la talla de una cabeza africana con la que se ilustra la portada de Espejos, su obra más reciente. “Aquí –dice– me paseo por la historia universal de manera muy irresponsable”. Se ríe de sí mismo: "Desde el tiempo de las cavernas para acá, no se me escapa nada. Claro, lo que más me llega es lo que pasó en el siglo XX, que el mío. Ahora, el siglo XXI debe aprender de lo que ocurrió en el XX. Lo que ocurrió es el doble fracaso: por un lado de las sociedades que sacrificaron la libertad en nombre de la justicia y, por el otro, las que sacrificaron la justicia en nombre de la libertad. El desafío de los tiempos que vienen es que ellas dos vuelvan a estar juntitas. La justicia y la libertad nacieron siamesas, pero fueron cortadas por los cirujanos del poder; ahora quieren volver a estar así, espalda contra espalda".

De igual manera, convencido de lo que dijo Rosa Luxemburgo, de que nada hay más revolucionario que decir lo que se piensa, se permite expresar sus discrepancias con Cuba y Venezuela.

Para abrir boca, aborda la objetividad en el periodismo como "una de las mentiras mejor vendidas como verdad por los amos de los medios de comunicación".

Relata una conversación que tuvo hace tiempo con un poeta nicaragüense que nació con el siglo pasado, José Coronel Urtecho. “Cada vez que iba a Nicaragua lo visitaba en la finca que tenía cerca de la frontera con Costa Rica. Un día le conté que estaba escribiendo Memorias del fuego, el primer tomo. Estaba abrumado porque me costaba muchísimo tomar distancia. Escribo de tal manera que no consigo ser objetivo; amo y odio a personajes que vivieron hace cuatro, tres siglos. Los siento como si fueran mis vecinos, no puedo tener una mirada que no esté teñida por el amor o por la bronca. Y él me dijo algo que fue clave: el problema de los periodistas es que creen religiosamente en la objetividad. Me dijo: quieren ser objetivos para salvarse del dolor humano. Frase estupenda. Me dio luz verde, porque a partir de ahí escribí despreocupándome de la objetividad.

–Después de tantos años de estar discutiendo el mismo tema, uno diría que el asunto está saldado...

–Sí, pero no. Porque los dueños de la información insisten en parapetarse detrás del escudo de la objetividad. Acá en el libro Espejos, página 290, a propósito de Vietnam, cito al curiosísimo periodista estadunidense George Bayley, quien con paciencia china midió el tiempo que habían dedicado las cadenas televisivas ABC, CBS y NBC a la guerra entre 1965 y 1970. El punto de vista de la nación invasora ocupó 97 por ciento del espacio. Pero como esta objetividad exige que se conozca la opinión de las dos partes, también hubo un espacio para el punto de vista de la nación invadida, que ocupó el tres por ciento.

Y te digo: La Jornada, donde yo soy uno más de la banda, no es un diario objetivo, ni simula serlo. Pero informa con un nivel de honestidad mucho más alto que los medios de comunicación presuntamente objetivos.

–En aras de la objetividad, los medios distorsionan también la realidad latinoamericana.

–Más por lo que callan que por lo que dicen. Muchas cosas buenas que ocurren, por ejemplo en Cuba, en Venezuela, en Bolivia, se callan. Claro, son procesos humanos, sucios de barro humano. Pero para los dueños de los medios, es útil demonizar a algunos. Éste es un mundo que destina a la guerra sus mayores recursos. Y eso requiere de enemigos. Si los enemigos no existen, hay que inventarlos para justificar la multiplicación de las armas.


Dos de los casos más escandalosos de satanización por parte de los fabricantes de la opinión universal son los de Hugo Chávez y Evo Morales, con quienes, dicho sea de paso, se pueden tener todas las discrepancias del mundo. Hay cosas que hace y dice Hugo Chávez que a mí no me gustan. Pero eso no me impide denunciar, cada vez que se puede, esa estafa colosal, cuando se le califica como un tirano, un enemigo de su pueblo.

AL, el reino de la diversidad

Yo fui vocero de los observadores internacionales independientes cuando en 2004 convocó al plebiscito revocatorio. Me tocó participar con Jimmy Carter y César Gaviria. Pasamos toda la anoche juntos, analizando los datos. Y al final, los hechos cantaban: fue una elección limpia. La primera vez en la historia universal en la que un presidente electo ponía su mandato a la disposición de la gente diciendo: si ustedes quieren, me quedo; si no, me voy. No hubo trampa. Lo mismo hizo tiempo después Evo Morales, y en una proporción un poco mayor que a Chávez, su pueblo pidió que se quedara. Fueron dos lecciones de democracia que el mundo no escuchó. Y no las escuchó porque los medios las acallaron.

–El tema de la relección en el caso de Bolivia y Venezuela suena casi a una mala palabra, cuando muchos sistemas políticos en Europa, incluso Estados Unidos, lo permiten.

–Hay una clara contradicción entre lo que predican los países poderosos y lo que practican. Personalmente no me convence mucho lo de la relección indefinida. El poder es peligroso e induce a la larga a escuchar más eco que voces. La concentración de poder en una sola persona no es buena para la democracia que queremos, participativa. Es mi opinión, pero eso no me hace caer en la trampa de creer que Chávez quiere perpetuarse en el poder. Tampoco me convence el sistema de poder en Cuba, que quizá fue el único que Cuba pudo tener, víctima de la asfixia temprana por parte de los poderes imperiales. Quizá eso no es lo que querían, era lo que podían.

El Estado todopoderoso no es la mejor respuesta al mercado todopoderoso. Yo tengo opiniones discrepantes con Cuba, y creo, como dice Rosa Luxemburgo, que no hay acto más revolucionario que decir lo que uno piensa. Muchas veces, el acoso que sufren las experiencias de cambio y todas las tentativas de justicia social son sometidos a un bloqueo feroz. A veces, de esto resulta que se condenan, y muy injustamente, las opiniones que contradicen a la voluntad del poder. Y eso no es bueno.

–Hablando de un mundo despistado, América Latina es rica en contradicciones. Los cambios que abarcan cada vez más territorio, desde el Brasil de Lula da Silva hasta El Salvador de Mauricio Funes, pasando por un sandinismo en Nicaragua que se vuelve contra sus hermanos, son contradictorios. No sé si estamos entendiendo bien estos cambios.

–Lo que hay que subrayar por encima de todo es que América Latina es el reino de la diversidad. Es lo mejor que tenemos y no tiene que asustar a nadie, al revés. Toda generalización de antemano está condenada a equivocarse. Pero del otro lado, es inevitable generalizar cuando se intenta abarcar un panorama que vaya más allá de las fronteras de cada pedacito. Lo que hay es una voluntad de cambio en los pueblos, una naciente y creciente conciencia de que los caminos recorridos en los últimos 30, 40 años conducían a la catástrofe. La caída de Wall Street –que por algo se llama la calle del Muro–, la caída de ese muro, entraña una gran lección. Durante años y años nos invitaron a bailar salsa a ritmo del Titanic, y ahora se ven las consecuencias.

En el fondo lo que hay es una pérdida notoria de poder y autoridad del dueño de la finca. Estados Unidos está viviendo lo que es, quizá, la peor crisis de su historia. Es el mejor momento para recuperar la independencia perdida.
En caso de duda, consultar a los poetas

Ety Kupferman
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Re: Eduardo Galeano

Mié Mar 25, 2009 5:01 pm

Segunda parte de la entrevista en México:

Busco la palabra desnuda, la que de veras dice

En Espejos escudriña detalles mínimos de la historia universal

Para retomar la visión de lo que somos, el autor uruguayo pugna por ayudar a la recuperación de los infinitos fulgores del arcoiris humano. Se propone reconstruir nuestra diversidad, nuestros colores, disminuidos, negados, mentidos, escondidos. Esto incluye los escándalos de lesa democracia


Blanche Petrich/ II y última


En este mundo "profundamente infectado de racismo", tal como lo ve el escritor uruguayo Eduardo Galeano, la elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos es "una excelente noticia" desde el punto de vista de la discriminación racial. Lo es para un continente como éste, donde el "profesor Tarzán" fue para muchas generaciones la única fuente de información sobre lo que es África. Al menos –confiesa– lo fue para él.

–En América Latina está de pie la controversia. Muchos ven a Obama como una oportunidad. Otros, no tanto.

–Yo tampoco vislumbro que Obama sea el protagonista de un cambio profundo en la política como ahora conocemos. Pero lo más importante es lo de la discriminación racial. De eso hablo mucho en Espejos. Me convencí por una cantidad de historias que me fui encontrando y que multiplicaron dentro de mí el horror de lo que fue el racismo en Estados Unidos. Es una vieja historia que empieza con los nativos americanos y termina con los mexicanos y todos los diferentes. Pero lo de los negros es lo peor.

Las enseñanzas de Onetti

Espejos, obra colosal de poco más de 350 páginas, pequeñas píldoras que escudriñan detalles mínimos de la historia universal, desde Adán y Eva hasta nuestros días. Cada pasaje, algunos de seis líneas máximo, puede ser convertido en un poema. Cada uno padeció de 10 a 15 transformaciones en sus sucesivas versiones. Fue escrita, en principio, a mano. Eso es lo que hace el escritor montevideano desde hace medio siglo, siguiendo el consejo del novelista Juan Carlos Onetti, su paisano, el mago del cuento largo, o la novela corta, según se vea.

Galeano tenía 18 años. Como joven reportero, solía llevarle algunas de las cosas que escribía al autor de Juntacadáveres. “El viejo gruñía, fumaba mirando al techo, era un tiernito disfrazado de erizo. Un día me preguntó: ‘Ché, ¿escribís a máquina?’ De qué otro modo –contesté–, trabajo en un diario. ‘Escribí a mano’, me recomendó. ‘No imaginas el placer que te pierdes, sentir la mano que se desliza sobre el papel’. Lo probé. Me encantó. A partir de ahí siempre lo hago. Mis originales parecen mapas para buscar el tesoro, lleno de tachaduras, de anotaciones al margen. Pero luego en la computadora hago muchas versiones, siempre con el ideal de decir lo más con menos.”

–Como cocinar las reducciones, lo esencial de los sabores...

–Exacto. La imagen gastronómica es buena. Eliminar la grasa, que sólo quede el hueso y la carne. Hay que llegar a la palabra desnuda, la que de veras dice. Quiero quedarme solo con lo que vibra. Me ayuda mucho Helena, mi compañera y mi más feroz editora. En el sentido inglés de la palabra, ella es editora como crítica literaria. Tengo la suerte de tener una mujer muy despiadada.

La sangre es roja; ni negra ni blanca

Cuenta Eduardo Galeano: “Mis amigos cineastas me habían hablado con mucha admiración de una película considerada un clásico, The Birth of a Nation, El nacimiento de una nación (1915), de David Griffith, el primer largometraje en la historia del cine mudo. Por fin la vi. No vomité a la salida porque mi mamá me dijo que eso es de mala educación. Vi ahí un himno de alabanza al Ku Kux Klan, cuyos cruzados salvan a la civilización blanca de la barbarie negra. No es sutil ni mucho menos. Se presentó en la Casa Blanca y el presidente Woodrow Wilson, el gran liberal, campeón de las libertades civiles, la aplaudió de pie. Cómo no, si él fue coautor del guión. Esto lo comenté, horrorizado, con mis amigos norteamericanos, gente progre. ¡No se habían dado cuenta!”

Otra cápsula galeánica: "En 1943, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra. Cuando Estados Unidos entra a la guerra, empiezan a funcionar los bancos de sangre para los soldados heridos. Charles Drew, el director de la Cruz Roja, el científico que desarrolló la técnica de las transfusiones, fue obligado a renunciar a su cargo porque se negó a obedecer la orden del Pentágono. Salvó a miles, pero era negro". (Página 278 del libro Espejos) Esto ocurrió hace 15 minutos, en términos históricos. Estados Unidos era un país profundamente infectado de racismo. La elección de Obama señala el comienzo de un cambio en la gente que me parece muy positivo.


–Es un libro con muchas historias de mujeres.

–De mujeres desconocidas. Por ejemplo, Olympia de Gouges (página 172). Cuando la revolución francesa propone una declaración sobre los derechos del hombre, esta militante propone una declaración sobre los derechos de las ciudadanas. Y la mandan a la guillotina. O sea, la negación de la mujer como ser humano no es un privilegio de las religiones, como habíamos pensado muchos ateos. También las revoluciones, ateas, laicas, progres, pueden cortarle la cabeza a una mujer. Mis amigos me han dicho. Ajá, entonces vino el Sistema y en su infinita perversidad te ofreció a Condoleeza Rice, negra y mujer. Sí, mis amigos tienen muy mala leche.

–¿Entonces?

–Lo que trato de hacer es ayudar a la recuperación de los infinitos colores y fulgores del arcoiris humano. Estoy postulando la reconstrucción de nuestra diversidad, de nuestros colores, disminuidos, negados, mentidos, escondidos. Hay que recuperar la visión de lo que somos. Somos más de lo que creemos que somos. Esto incluye los escándalos de lesa democracia puestos en evidencia por las guerras. Por ejemplo, Irak. En los diarios leemos la cifra exacta de los muertos del país invasor, pero de los muertos invadidos no se dice nada, nadie sabe. Eso habla de este mundo impregnado de racismo.

Rulfo, Rulfo y Rulfo

–Hay en este libro una cantidad bárbara de horas de lectura, de buceo en bibliotecas, días y días de viajes alrededor del mundo.

–Un trabajo de toda la vida. Viene desde que escribí Memorias del fuego, en mis años de exilio (de 1969 a 1980), mil historias pequeñas sobre la historia de las Américas. Desde entonces tenía la tentación de escribir algo así, pero del mundo. La contrahistoria es mucho más difícil de contar, sobre todo si se hace con literatura de amor, de humor, con altísimo nivel de exigencia para completar esta tentativa de recuperación de la memoria, contada de tal manera que pueda ser leída como las mil y una noches.

–Perdón por preguntar, pero, además de echar mano al oficio periodístico, ¿cómo le hizo?

–Claro que sirve, pero este tipo de tarea es más exigente. Hay otra calidad formal. No existe la urgencia del tiempo, por lo tanto no puede ser pretexto para ser irresponsable. Cuando me preguntan quiénes son mis escritores preferidos, yo digo que son tres: Juan Rulfo, Juan Rulfo y Juan Rulfo. Esa capacidad para decir tanto pero con tan poco, esa calidad de transmitir toda esa energía con tan pocas palabras...

–Es el método de Ventanas, El mundo al revés, Palabras andantes...

–De hecho, de todos mis libros excepto Las venas abiertas de América Latina.

“Pero Espejos es el más loco de todos. Querer contar la historia del mundo en poco más de 300 páginas es una cosa de manicomio. Un caso donde uno entra, se encuentra con un señor que tiene un brazo colocado dentro de la chaqueta, y uno le pregunta: ‘¿y usted quién es?’ ‘Yo soy Napoleón’. ‘Ah, bueno, ¿y quién le dijo eso?’ ‘Y me lo dijo Dios’. Otro loco que pasa por allá interviene y dice: ‘Yo nunca, jamás dije eso’. Un proyecto así es para alguien que esté junto a Napoleón, Dios y todos los demás. Ése es mi caso.”

Asombrosa ignorancia

–¿Estará un poco loco, Galeano?

–Seguro, no un poco. Durante mucho tiempo no me animé a contarle a nadie que estaba en esto. Temía que me tuvieran lástima y pensaran en ponerme una camisa de fuerza. Fuera del libro quedaron muchas historias, pero no cabían, no sonaban en el conjunto de la sinfonía. Fue muy difícil renunciar a algunas porque yo me encariño con lo que escribo, siento que me tocan el hombro y me jalan la manga y me dicen: ‘¿Pero por qué me dejaste fuera? Decime la verdad, ¿no te gusto?’

–Además en el libro hay muchas vueltas al mundo, mucho viaje.

–Y mucha China. Sobre todo mucha África, porque toda América está muy marcada por la influencia negra. Y de eso no sabemos nada, es asombrosa nuestra ignorancia. Yo todo lo que sabía de África me lo enseñó mi profesor Tarzán, que nunca estuvo allí. Él era hijo de la imaginación de un jubilado, Edgar Rice Burroughs, antiguo vendedor de boletos de tren en Inglaterra. Ésa era nuestra única fuente de información sobre África.

En caso de duda, consultar a los poetas

AnaMaria1970
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Re: Eduardo Galeano

Dom Abr 19, 2009 9:59 pm

Bueno, Eduardo Galeano se ha convertido en la sensación mundial del momento por su libro "La Venas Abiertas de Latinamerica". Publicado en 1971, ahora su edición en inglés en Amazon.com se ha agotado en esta semana desde que Chávez le regalara una copia a Obama. Desafortunadamente, la copia regalada era la edición en castellano y los estadounidenses no son muy conocidos por su habilidad de hablar otros idiomas. Esperemos que la curiosidad le gane y adquiera el libro en inglés.
adeu,
Ana Maria

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Re: Eduardo Galeano

Lun Abr 20, 2009 3:33 am

HOLA, TAMBIÉN LE TENDRÍA QUE HABER REGALADO"PATAS ARRIBA" , SALUDOS SILVINA.
AY, MI AMOR,
SIN TÍ NO ENTIENDO EL DESPERTAR.

SIN UTOPÍA
LA VIDA SERÍA UN ENSAYO PARA LA MUERTE

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juan carlos
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Re: Eduardo Galeano

Mar Abr 21, 2009 3:17 am

“Las venas abiertas de América Latina” se vuelve el libro más vendido de Amazon.com


El libro “Las venas abiertas de América Latina” que el presidente venezolano regaló a su homólogo estadounidense, Barack Obama, se ha convertido en el tercer libro más vendido en Amazon.com, reporta Radio Fides.
“Las venas abiertas de América Latina”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, narra las diferencias económicas entre los países desarrollados y los países que fueron colonizados por España, los cuales no lograron superar el trauma de haber sido explotados por el lapso de 500 años.

El libro, cuyo título en inglés es Open Veins of Latin America: Five Centuries of the Pillage of a Continent, ocupaba el viernes pasado el puesto número 54.000 en las ventas de Amazon, y el lunes, en cuestión de horas, se convirtió en el libro más vendido de la tienda electrónica.

El presidente venezolano se acercó a Barack Obama en la cumbre de las Américas realizada en Trinidad y Tobago, y le regaló el libro.
Para andar
la noche negra
de la vida
buscando en el suelo
estrellitas rotas
tiradas del cielo
por el temporal.

Carlos Barceló.

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joanjosep
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Re: UN TEXTO DE EDUARDO GALEANO...IMPERDIBLE

Lun Ago 02, 2010 10:48 am

JODER!!! con el sr. Galeano. Ya habia leido otros fragmentos o escritos o columnas de el y siempre me encanto. Que bueno. Con razon Serrat le musico algun poema o escrito, no se. Por favor podrian decirme lo que este señor tiene escrito, libros, escritos, columnas, anecdotas, lo que sea.

un abrazo
joanjosep

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Pere Mas i Pascual
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Re: Eduardo Galeano

Lun Abr 13, 2015 6:03 pm

Hoy ha fallecido Eduardo Galeano...(EPD)

http://verne.elpais.com/verne/2015/04/1 ... 33034.html

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